La temeridad de muchas empresas del calzado

Esta industria tiene que modernizarse y adaptarse a la sociedad del siglo XXI.

Las ideas revolucionarias no siempre nacen en inmensos departamentos de I+D+i. Muchas veces nacen y mueren en la cabeza de una sola persona. Da miedo pensar en la cantidad de avances que habrá perdido la humanidad por la prepotencia de grandes empresas que no pueden entender cómo alguien va a tener una idea que a ellos no se les ha ocurrido.

Muchas veces, a esa prepotencia se une un miedo al cambio. Si así nos va bien, para qué vamos a probar con nuevos inventos. Quienes así piensan acaban muchas veces perdiendo el tren del cambio o intentan cogerlo cuando ya hace mucho tiempo que ha salido. Y, claro, no llegan y acaban agonizando económicamente, con productos que saben que acabarán extinguiéndose.

El crowdfunding (que el gobierno español quiere acabar controlando y tal vez exterminando) es una herramienta para que las ideas de los creadores independientes puedan salir adelante, con el apoyo de quienes creen en esa idea. Se trata de un mecanismo social para que los ciudadanos hagan progresar la sociedad según sus intereses.

Por supuesto, hay diferentes plataformas de crowdfunding y hay todo tipo de ideas sometidas al escrutinio social. Si yo tuviese una gran empresa estoy convencida de que una de mis fuentes de información deberían ser las plataformas de crowdfunding. Y, por supuesto, estaría colaborando con cualquier idea que pueda aportar algo a mi negocio.

Pero como sucede habitualmente, muchas empresas se han adocenado y viven en su mediocridad esperando que el mercado siga favoreciéndolas, sin darse cuenta de que el mercado es algo cambiante y que una nueva solución en su campo puede dar la vuelta a su situación.

Quienes estáis leyendo esto os preguntaréis qué tiene todo ello que ver en una revista dedicada al mundo del calzado. Pues bien, sí tiene que ver, y mucho. Porque hace poco más de un mes, en una plataforma de crowdfunding (goteo.org) se presentó un proyecto que, de salir adelante, va a revolucionar el negocio y la industria del calzado. Tal vez no sea algo de hoy para mañana, pero no cabe duda de que marca la dirección en la que va a avanzar este sector.

Los creadores de la idea aseguran que no quieren acabar con la industria del calzado (sería absurdo este planteamiento), sino más bien todo lo contrario: quieren que esta industria se modernice y se adapte a la sociedad del siglo XXI. Y para seguir trabajando en su idea, presentan el proyecto al escrutinio social, a un crowdfunding. Como hemos mencionado, se trata de buscar pequeños aportes (en este caso a partir de 10 euros, una cantidad ridícula para cualquier empresa). Cuando escribimos esto faltan 4 días para que termine el plazo para recabar colaboraciones y todavía falta algo de dinero (no mucho, la verdad). Y la idea no será tan descabellada, cuando ha sido seleccionada por el proyecto Crowdsasuna, del Instituto Vasco de Innovación, Innobasque, y cuenta con el apoyo de la Obra Social de la Caixa.

Lo cierto es que, con ayuda del crowdfunding o sin ella, lo más probable es que el proyecto siga desarrollándose. Por eso me llama la atención que, entre los que aparecen apoyando el proyecto haya tan pocas empresas relacionadas con el mundo del calzado. E insisto: no aportar 10 euros, aunque sólo sea para estar al tanto de los avances del proyecto, me parece incluso temerario.

En fin, que esperaremos unos días para ver en qué queda todo. Y, si alguien se anima, puede aportar su colaboración en http://goteo.org/project/the-open-shoes.

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